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Soy una "mala" feminista

Los cinco momentos feministas del año en Argentina - Clarín 
Una amiga de mi amiga se declara una chica Vintage. Una chica que sin ser “chapada a la antigua” y hasta considerándose bastante en desconstrucción, se hace cargo del peso que el patriarcado tiene sobre sus ideas. Aparte milita en la causa de hacer visibles y legitimar los sentimientos y afectos en esta era en que parecería usarse la desconstrucción para prohibir afectos. Aparte, para autorizar maltratos y neutralizar atribuciones de culpa a quien verdaderamente actúa con intención de herir. La amiga de mi amiga es una mala feminista, y eso, la hace una buena feminista. Una feminista que se cuestiona y que pide ayuda. Hay muchas mujeres como una amiga de mi amiga. Todas tenemos una amiga así. 

He aquí, las características de la mala feminista. 
Las que están señaladas con (xxx) son las de mala feminista premium, rozando guardiana del patriarcado y que necesitan desconstrucción urgente. Aquí estaré, amorosamente, para ayudarlas si me lo piden. 

Características de la “mala” feminista: 
Me gusta estar en pareja.
 NO me gustó la experiencia de viajar sola.
No quiero que me mantengan, pero me encanta que me paguen la cena.
En muchas ocasiones doy sexo pensando que a cambio voy a recibir amor. (XXX)
 Pienso que un hombre que se acostó conmigo tiene la obligación de dar continuidad a esa relación.
Sigo creyendo que casarse y tener hijos es una medida de éxito.
Sigo sintiendo cierta angustia cuando digo que no quise o no quiero tener hijos.
Me ofende y humilla y temo que me digan “solterona”
He soportado tratos que no debería para evitar el abandono de un hombre o una discusión en mi familia.
Creo que, por ser mujer, tengo más obligaciones para con mis padres que mi hermano por ser varón.
He accedido a tener sexo sin desearlo, para complacer un hombre o porque creía que era mi obligación.
En algún punto estoy convencida que mi valor depende de mi atractivo físico o de mi fertilidad. 
Siempre creo que tengo que ser excelente en todo. (XXX)
Siempre, pero siempre siempre, estoy tratando de adelgazar.
Me he sometido a cirugías estéticas para ser más flaca/más linda. (XXX)
Tengo una obsesión con la limpieza de la casa y que las cosas se vean ordenadas. (XXXXXX)
No quiero que el hombre cocine porque deja la cocina sucia. (XXXXXX)
Mi novio limpia/cocina mejor que yo y eso me da culpa. (XXX)
Me gusta que el hombre tenga auto. (XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX)
Me choca que las adolescentes suban fotos a Instagram (o vayan al boliche) en actitud provocativa y sin demasiada ropa. No obstante, reconozco que tampoco está bien reprimirlas de mostrar su cuerpo. 
Alguna vez he rechazado un trabajo o promoción para no perjudicar mi casamiento.
He dejado de preguntar cosas que quería saber para no ser molesta.
Me resulta importante que mi hombre sea un profesional. (XXX)
Romantizo que me miren las historias de Instagram.
 Puedo llegar a rechazar una segunda cita si el hombre no paga todo en la primera. (XXX)
No se instalar el Windows y nunca instalé una impresora. 
Cuando vamos los dos en mi auto, lo dejo manejar a él. (XXX)
Estoy convencida que la capacidad de hacer arreglos en la casa, está ubicada en el cromosoma Y. 
Me muero de vergüenza si tengo que salir de casa sin depilarme. Es más ni loca pienso dejar de hacerlo.
Si el hombre muestra algún tipo de debilidad o sensibilidad, me desintereso.





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