En nuestro intento de relacionarnos con estas personas muchas veces tratamos de comprenderlas. Intentamos empatizar.
Procuramos que es lo que hay en ellos de parecido a nosotras y hallamos estas ausencias, estas heridas, las infancias interrumpidas.
Convencidas por el sesgo cognitivo de que el que sufrió igual será igual y manipuladas por la hipnosis de seducción del love bombing, nos acercamos ilusionadas y convencidas de que si son como nosotras sanarán como nosotras.
¿Nosotras como sanamos? Con amor. Cuando nos dan amor del bueno, amor desinteresado y cuando nos devolvemos a nuestro centro y empezamos a respectar nuestros deseos propios y a decidir con nuestro propio criterio.
Peor nosotras estamos convencidas que el amor cura y entonces pensamos que, dándole comprensión y permaneciendo a su lado sin abandonarlo él se va a sentir bien, como nos sentiríamos nosotras.
Pero él no sana así bella. De hecho, es poco probable que le interese sanar.
A veces bella, no vale la pena amar como querrías ser amada ni entender cómo te gustaría ser comprendida. Porque no todo el mundo te merece, y tu amor y atención no es “un vaso de agua que no se le niega a nadie”. A veces todo lo que hay que hacer es irse, y dejarlos ahí, que ardan.
Por cierto, quizás a ti te vino bien que alguien alguna vez te haya ayudado a escapar de las garras de tu mama o papa… Pero ni se te ocurra que lo puedes ayudar a él a hacer lo mismo.
Su relación con su mama es mucho más complicada y simbiótica, y es poco probable que le interese cambiar esa dinámica patológica. Estos seres no quieren mejorar, quieren seguir en su vida de vínculos poco sanos e irlos reemplazando por otros y saltando de unos en otros. Y con la madre, On/off, On/off, o sea, a veces la ama a veces la odia. Se pelea tan solo para volver. Olvídate que alguna vez vaya a soltar eso.
No aguantes nada. Ándate!
Ese es el mejor consejo que puedo darte y será el título de uno de mis nuevos workshops.
Estate atenta.
Si me piden mi opinión del tema del día (Alberto, por favor, decrete feriado que tengo que discutir esto), les diría que Shakira salió verdaderamente del armario y que esto si es una verdadera canción de loba. AUUUUUUU!!!! Sacudió las polillas de la vergüenza y el ocultamiento del despecho en que nos han adiestrado, se pasó por donde no da el sol la idea de proteger la reputación de su ex marido y las opiniones de sus eventuales detractores y detractoras y se expuso bien de frente y haciendo un buen uso de su historia en su trabajo. Sale a la luz sin miedo de ser “la tóxica”, transciende el “que dirán”, sin miedo a mostrar su despecho y sin miedo a exponer abiertamente cierta atención a la importancia de ganar bienes materiales. (No hay nada malo en ser mujer y querer ganar dinero y tener poder.) Lean bien, ganar, no pedir, no rogar, no estar esperando la indemnización emocional y monetaria. Sale a ganarla, transciende el paradigma del “me debe porque yo tengo razón”. Lo aplasta...

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